27 mayo 2014
20 abril 2014
Memorias de la casa arrasada en Tortuguitas
Ángela Urondo: memorias de la casa arrasada en Tortuguitas
La hija de Francisco "Paco" Urondo reconstruye, a partir del relato de su hermano Javier -a quien reencontró en 1994-, el secuestro de su familia en una quinta de Tortuguitas. TIempo después, detenido en Devoto, su padre empezó a escribir La patria fusilada.
Por Ángela Urondo
Verano de 1973
Cuando los escuchó bajar por los techos, mi hermano Javier creyó que venían persiguiendo a un ladrón. Abrió la puerta y se encontró con un tipo apuntándole con una ametralladora. Tenía 16 años y estaba en la casa con su mamá. Entraron un montón de policías armados, vestidos de civil. Se empezaron a llevar cosas y a romper otras Dejaron todo dado vuelta, en el suelo, en ruinas. “Ordená todo, pibe”. La voz del jefe del operativo quedó resonando cuando la patota se retiró llevándose a su madre. Pero ¿cómo se pone en orden eso? La casa arrasada. Desde el pasillo se notaba que también habían pasado por el departamento de adelante. Todo faltaba de su lugar, desde el teléfono de baquelita EnTel, hasta la herramienta de trabajo del vecino, su preciada guitarra. No fue un allanamiento, fue más bien un robo masivo de objetos y personas. El desmadre.
Tomando todas las medidas de seguridad a su alcance, Javier salió en busca de ayuda. Tenía que correr contra reloj para dar aviso en Tortuguitas. En la quinta Dixie vivían el viejo con Lili (Massaferro), -que todavía era su pareja- y Claudia, nuestra hermana mayor, embarazada, esperando su primer hijo con el Jote. Era una casa alquilada que compartían con algunos compañeros cercanos que se quedaban y otros miembros de las FAR que pasaban ocasionalmente para las reuniones. Pero cuando Javier llegó allá, no encontró a nadie. No pudo dar aviso. La quinta había caído, otra vez la misma escena. Otra vez la incertidumbre.
A lo lejos vio al consigna de guardia comiéndose un asado junto al casero. La posibilidad de haber caído en una trampa ratonera lo hizo retroceder sobre sus pasos y escapar de ahí. Dos cuadras, colectivo. Mirar atrás al bajar. Otras dos cuadras. Vuelta manzana. Colectivo en el sentido contrario. Mirar atrás al bajar. Vuelta manzana, dos cuadras más. Tren, dos estaciones. Mirar atrás al bajar. Vuelta manzana, dos cuadras, colectivo. Mirar atrás al bajar.
En casa de los abuelos ya se habían enterado. Habían recibido un llamado telefónico de una abogada del Movimiento. Los consternaba más la noticia de que su hijo era peronista, que la de que estuviera detenido. No lo podían creer. Los diarios titularon: “Inquietud por el paradero de Paco Urondo”, “Graves Revelaciones Sobre la Célula Extremista Descubierta en Tortuguitas”, “Tribunales: a ocho acusados por hechos subversivos, dictóse prisión”.
La prensa local operó justificando la acción represiva de la dictadura. Era época de Lanusse: la “dictablanda” por la que Lili había perdido a su hijo Manolo, asesinado por la policía dos años antes. La desaparición forzada de personas no era todavía una práctica masiva sistematizada como lo fue después. Las cárceles estaban atiborradas de personas aprisionadas por razones políticas. Por resistir, por intentar romper la dictadura.
Media familia con prisión preventiva –acusada de integrar una organización extremista– por los delitos de asociación ilícita calificada, encubrimientos reiterados, tenencia de documentos de identidad falsificados, automóviles robados, material de propaganda de las FAR, planos de comisarías, chaquetillas de uniformes de la Fuerza Aérea, tenencia de municiones, armas de guerra y explosivos. Dentro de todo, era buena noticia que los habían blanqueado.
Hubo inmediatas acciones de respaldo. En la defensa legal estuvo Rodolfo Ortega Peña. En París se constituyó un Comité de solidaridad, encabezado por Malitte Matta y Marguerite Duras, que enviaron un telegrama a Lanusse: “Pedimos confirmación detención del poeta Urondo y su familia y reclamamos liberación inmediata”. Llevaba las firmas de Sartre, Beauvoir, Bareiro Saguier, Régis Debray, Carlos Fuentes, García Márquez, Nathalie Sarraute, Semprún, Copi, Pasolini, Julio Le Parc, el comité de redacción de las revistas francesas Esprit y Les Temps Modernes, y los dirigentes de izquierda franceses Michel Rocard del Partido Socialista Unificado y el trotskista Alain Krivine.
“Parece según noticias de buena fuente, que de un tiempo a esta parte, no es nada fácil dar con vos personalmente. Siempre fuiste un poco jodón, pero en este caso estoy convencido de que no tenés la culpa de que los amigos no se puedan tomar un vino con vos, y como no soy rencoroso, te escribo Paco con la seguridad de que muy pronto has de cambiar de conducta y no solamente aceptar visitas sino incluso devolverlas…”, escribió Julio Cortázar en una “Carta muy abierta”, publicada por el periódico Libération. En cuanto pudo venir al país, bajó del avión y se fue directo a Devoto. Amenazando escandalosamente a los guardias con que escribiría sobre ellos, consiguió ingresar fuera del horario de visitas, y poner el hombro amigo al abrazo.
En la cárcel el viejo Paco fue sometido a una pequeña sesión de picana. Al Jote le dieron una bastante más grande. A semanas de las detenciones, las mujeres fueron liberadas bajo caución. Los demás pasaron casi cuatro meses presos. En la cárcel de Villa Devoto, Paco escribió tal vez los poemas más hondos, dejando bien dicho, que las únicas irreales, son las rejas.
La patria fusilada
Las expectativas estaban centradas en el fin de la dictadura. La restauración democrática y el fin de la proscripción del peronismo dejaban prever el comienzo de una nueva etapa con la ley de amnistía anunciada para los presos políticos.
El día de la asunción de Cámpora a la presidencia, mi hermano Javier se acercó hasta el penal para esperar las noticias. Cuando llegó, encontró una multitud que derribaba los portones para reunirse con los de adentro. Entró con una ginebra para el viejo y se zambulleron juntos en los festejos. Más tarde el viejo se reunió en una celda con los tres sobrevivientes de la masacre de Trelew y juntos regaron de ginebra una de las conversaciones más difíciles de atravesar: la reconstrucción del fusilamiento de 19 prisioneros políticos, acribillados en la Base Naval Almirante Zar el 22 de agosto de 1972.
Las voces de Ricardo René Haidar, María Antonia Berger y Alberto Miguel Camps se condensaron en La patria fusilada, que deja constancia de lo ocurrido, exponiendo (al igual que Operación Masacre de Rodolfo Walsh), la forma en que se encubrían los fusilamientos en supuestas fugas. En el libro se detallan la masacre y su marco previo, el intento de fuga del penal de Rawson, pero también se encapsula el momento de la recapitulación en la última noche dentro de la cárcel. Toda la densidad de los silencios, en contraste con la algarabía desatada alrededor por las inminentes liberaciones. Antes del amanecer, el pueblo sacó a los presos políticos a la calle.
La primavera duró 34 meses, hasta que golpeó al país la siguiente dictadura y esa sí, fue bien dura. Muchos de los amnistiados cayeron entonces, definitivamente. Pocos lograron sobrevivir ese largo y crudo invierno del que nadie salió ileso.
Posdata
Nací en 1975 y un año más tarde perdí todo menos la vida. Padres. Casa, ropa, juguetes. Todas las cosas, los puntos de referencia, desaparecieron. Sustituida la historia de origen, la familia reemplazada y omitida. Me perdí de mí.
El 17 de Junio de 1976, el viejo Paco cayó muerto por un culatazo en el cráneo, durante un operativo policial de captura, del que mi mamá, Alicia Raboy, y yo resultamos secuestradas y del que ella permanece desaparecida. Algunos de los ejecutores físicos que participaron del operativo, fueron juzgados y condenados en 2011. Las penas están siendo cumplidas en cárceles comunes.
Claudia y Jote fueron capturados el 3 de diciembre de 1976 por un grupo de tareas de la Esma y desde entonces están desaparecidos. Claudia tenía 23 años y el Jote 28. Eran padres de dos hijos, que los sobrevivieron.
La patria fusilada fue valorada como prueba testimonial en el juicio por la Masacre de Trelew. Los responsables fueron condenados en 2012. Ninguno de los sobrevivientes a la masacre consiguió sobrevivir a la última dictadura.
Las causas abiertas en la caída de Tortuguitas nunca tuvieron un cierre formal. No hubo procesos de justicia por los abusos cometidos por las autoridades durante las detenciones de 1973.
Mi hermano Javier, afortunadamente, no perdió a su madre. En 2013 fuimos a los tribunales de Comodoro Py a escuchar sus testimonios en el Megajuicio Esma II, donde ofrecieron el relato de todo lo ocurrido, incluyendo la denuncia por las caídas de Tortuguitas, de la que habían pasado 40 años. Los jueces indagaron sobre el principio del final, revisando en perspectiva y teniendo en cuenta lo que vino luego. Este episodio fue un anticipo de la represión que se avecinaba, el marco previo al genocidio que se desencadenaría brutalmente a partir de 1976, con metodologías monstruosas y pérdidas enormes, que dejarían todo lo demás fuera de escala.
En mayo de 1994 mi hermano y yo nos encontramos por primera vez y empezó a disiparse la niebla. Corrijo la expresión: no fue la primera vez, nosotros nos conocimos antes, mucho tiempo atrás. Tanto tiempo atrás, que no podía recordarlo. 20 años parecían toda una vida entonces y ante el pésame por el tiempo perdido, ofreció el futuro: “Algún día habremos pasado más tiempo juntos, del que nos robaron”. Pronto cumpliremos nuestros primeros 20 años. No sé si haya forma de que el tiempo que nos perdimos uno del otro, pueda quedar compensado, pero paso a paso seguimos descubriendo cómo es esto de tenernos de hermanos. Él tiene recuerdos de lo que yo no alcanzo y me lleva. Me ubico en su memoria. Me aprendo. Nos tocó mucha tarea difícil: todo que rectificar y nado contracorriente. Hoy vemos crecer nuestra familia en una realidad más justa. Las pérdidas, son irreversibles, al igual que los reencuentros y las verdades develadas. Sin vuelta atrás, como el camino pertinente.
Foto de portada: Javier Urondo.
25 marzo 2014
15 agosto 2013
13 mayo 2013
30 abril 2013
16 diciembre 2012
10 diciembre 2012
06 marzo 2012
Ladran
victimizados, victimarios y auténticas víctimas.
Ladrones,
19 noviembre 2011
Daniela
Me despierto y la nena, que en el sueño se pierde, me acompaña durante todo el día.
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| Angelita 1977 |
11 octubre 2011
10 octubre 2011
08 septiembre 2011
05 septiembre 2011
09 agosto 2011
Alegatos
Río de Palabras: MUJERES DE MEMORIA
Jornada Online: Califican como genocidio lo ocurrido durante la dictadura militar
Télam: Destacan que Mendoza es "la primera en juzgar magistrados y fiscales" en juicios por delitos de lesa humanidad
País 24: Mendoza, adelantada en juicios por delitos de lesa humanidad
El Sol: Arrancaron los alegatos en el juicio por delitos de lesa humanidad
Uno: El juicio por crímenes de lesa humanidad en Mendoza entró a la recta final
El Sol: El primer alegato en el juicio por delitos de lesa humanidad duró cinco horas
Power Point: Alegato de Pablo Salinas, abogado por la querella.
| Pablo Salinas |
03 agosto 2011
Voces fusiladas
Publicado por Agencia Paco Urondo
01 agosto 2011
Familias Q'heridas
23 julio 2011
Creo que nací varias veces
Ángela Urondo Raboy: “Creo que nací varias veces”
@pableshiff
Ángela Urondo Raboy cumplió 36 años el pasado 28 de junio. De ese tiempo vivido, hace 15 que se enteró de su verdadera identidad y comenzó a recorrer un camino personal complejo para poder reunir a todas las piezas de su vida que habían permanecido sueltas, dispersas.
Junto a otros hijos de desaparecidos, como María Giuffra, Ana Adjiman, Jorgelina Molina Planas, Ängela estará desde el 17 de agosto al frente de una muestra de pinturas, dibujos, collages e instalaciones en el Centro Cultural Recoleta. El nombre del evento es "Familias Q'heridas", un juego de palabras que habla de la intrincada relación entre el amor y el dolor.
ElArgentino: Hace pocas semanas cumpliste años, y pudiste celebrar conociendo tu verdadera identidad. En este recorrido que comenzaste hace 15 años, queda un asunto pendiente de resolución en la Justicia, que es que puedas llevar el apellido de tus padres: Urondo Raboy. ¿Cómo se va llevando esa causa?
Ángela Urondo Raboy: Creo que nací varias veces, con cada nombre que tuve. El cuerpo es el mismo, la historia es la fragmentada. El cuero va sumando las vivencias, uno se sigue alimentando, y la persona, crece, sin importar cómo se llame.
Si lo pienso, creo que siempre estuve en el camino de mi propia identidad, aunque durante mucho tiempo, impedida de poder reconocerlo; el instinto me ayudó a mantenerme conectada con mi propia naturaleza, por lo que gran parte de mi, de mi personalidad, siempre mantuvo el mismo espíritu, incluso ante situaciones de opresión. Claro, que desde que la verdad sobre mi origen se empezó a develar, todos esos fragmentos de vida, pudieron ser concadenados y todo dejó de ser pedacitos, para ser parte de un todo, que es mi historia, y es nuestra historia, colectiva.
Si bien ya llevo más de 15 años reapropiándome de mi identidad, y que desde que empecé a saberme Urondo Raboy, me asumí socialmente como tal, la necesidad de legalizar mi filiación natural, se presentó como una urgencia cuando me encontré embarazada de mi primer hijo. Entonces, dejé de postergarlo y presenté mi pedido a la justicia. Pasaron más de dos años, sin que ningún juzgado se decidiese a tomar la causa: uno lo dudó mucho y al final la rechazó, otro, sin dudar, miró para otro lado, y otro más, se tomó su tiempo de evaluar y finalmente la tomó.
El 22 de marzo, a tres años de presentada, fuimos por primera vez convocadas las partes a una audiencia pedida por mí, en la que firmamos un acuerdo de desvinculación con quienes fueron mis padres de crianza. Al estar de acuerdo las partes del litigio, se suponía que solo quedaba esperar un fallo judicial positivo. Siguió pasando el tiempo y a pedido de la fiscalía el juez, que insiste con la nueva audiencia, programada, no inmediatamente, para dentro de dos meses. Al juzgado no le urge resolver mi caso.
Mientras tanto, sigue pasando el tiempo y nada pasa. Tengo dos hijos, y el problema de nuestro apellido sigue sin resolverse, y según mi propia experiencia, es necesario estar concadenado legalmente a la familia, y por lo tanto hay que rectificar lo filiatorio, para no legar lo complicado. No sé que más necesita la Justicia para dar respuesta a mi pedido. Mientras tanto, Ángela Urondo no vota, no cobra un sueldo, no viaja, no compra, ni tiene cuenta. Legalmente Ángela Urondo no existe; pero aquí estoy, siendo, y lo que más ansío es poder dar a mis niños, el nombre de nuestros ancestros.
EA: ¿Qué sabes de tus viejos que no sabías hace 15 años? Una idea que planteaste en una entrevista anterior es que la dictadura los pudo haber matado, pero no logró desterrarlos.
AUR: Tendría que escribir un libro para responder esa pregunta, puedo contestar al revés, decir lo que sabía entonces, cuando no sabía nada.
Fui criada por una familia complicada, dentro de la rama materna de mi familia, que hizo borrón y cuenta nueva al decidir mi adopción a espaldas de mi familia paterna, en desventaja legal porque yo no llevaba su apellido. Crecí creyendo que mis padres habían muerto en un accidente de auto y que estaban enterrados en un lugar muy lejano llamado Mendoza. Crecí sin poder preguntar nada del pasado, casi sin querer saber, sabiendo, que lo que se escondía en el secreto, era un monstruo, que muy adentro mío, en un lugar de la memoria donde no hay palabras para las cosas, yo ya conocía.
Había soñado toda la vida con el momento de la pérdida y con los lugares donde pasé tras ese episodio, pero no podía comprender el significado de esos sueños repetidos. No podía explicar mi miedo. No sabía, que podían ser los recuerdos más antiguos de mi primera infancia grabados a fuego; la memoria del quiebre violento con que quedó atrás la vida anterior, ese proyecto de familia, que había existido, esa forma de amor, que yo había llegado a mamar, y que permanece dentro mío como una certeza, y que ahí estaba, manifestándose cuando no había correlato posible en el afuera, donde todo lo que había pasado, lo bueno y lo malo, había sido herméticamente omitido, tragado de un bocado por ese otro proyecto de familia que se impuso entonces.
De mi papá, no supe absolutamente nada, hasta poco antes de que se destapara la olla grande; como para que se fuera aliviando la presión, me adelantaron su nombre y con cuentagotas, me dejaron saber que escribía libros. Poco antes, me había enterado de que la causa de muerte había sido en manos militares y no en el accidente de tránsito, como me habían dicho todo ese tiempo. Yo tenía 19 años y ya todo se caía de maduro al punto de pudrirse, cuando abrieron un poco más y me soltaron que además tenía “dos hermanos, una mujer y un varón, más grandes, hijos de un matrimonio anterior” de papá. Hasta último momento quisieron sembrar la duda respecto del amor que ellos pudieran sentir por mí. Muy poco después se produjo el primer contacto, la vuelta al nido, tras una larga vida sintiéndome como en un pozo de otro sapo.
Lo curioso, es que a partir de que empecé a saber de mi papá, también me empecé a dar cuenta de lo invisibilizada que también había estado siempre mi mamá, de la que yo suponía, que lo sabía todo, aunque conocía poco más que su nombre: Alicia. El vínculo con mi abuela materna, continuó hasta su muerte, a mis ocho años, y mientras ella estuvo viva, mantuvo de algún modo presente, la figura nebulosa de mi madre.
Con la llegada de la verdad, y la madurez de las cosas, parte de mi familia materna, como los hermanos de mamá, hicieron un cambio notable, se abrieron al diálogo, al planteo de inquietudes, y a la posibilidad de reescribir el discurso histórico, permitiendo algunas posiciones críticas respecto de las decisiones tomadas. Me dieron las respuestas que les fui pidiendo, y aunque no siempre fueron las que yo hubiese querido, fueron respuestas valiosas, y válidas para trazar una relación distinta, mucho más conectada y profunda de lo que habíamos podido tener antes. Ellos me han ido acompañando estos últimos 15 años, devolviéndome la memoria de mi madre cada vez que les es posible, siempre que el dolor se los permite. Por ellos recuperé el ser Raboy, que para mí es tan importante como ser Urondo. Urondo Raboy. Raboy Urondo
El periplo judicial de Ángela Urondo Raboy
@pableshiff
“Por un lado, están los juicios que se están llevando a cabo desde noviembre, que reunían 19 causas en perjuicio de más de 34 víctimas, incluidos el asesinato de mi padre, y el secuestro y desaparición de mi madre, pero hace unos pocos meses, con el juicio ya muy avanzado, se produjo el apartamiento de la causa de uno de los imputados con mayor responsabilidad: el ex interventor provincial, Tamer Yapur, quién presentó un cuadro de demencia senil severa, por lo que en consecuencia quedaron en suspenso 12 de las 19 causas que había en curso. Y a menos que Yapur se reponga, no se podrá llegar a las sentencias en esas causas, para las que pudiera haber otra oportunidad, cuando se pueda juzgar a Menéndez en Mendoza, si la salud lo favorece”, cuenta Ángela sobre las causas judiciales de las que se encuentra participando.
“Entre las 7 causas que siguen en pie, se encuentra la de mis padres, cuya carátula está siendo contemplado que pueda ser ampliada, agregándose el intento de asesinato hacia Ahualli (nota: la compañera de sus padres que estaba con ellos en el auto, durante la persecución en que Paco fue asesinado y Alicia detenida) y hacia mí, como así también, mí secuestro. El 26 de julio, tras el receso invernal, se retomará el juicio y se calcula que habrá unas 5 semanas, como mínimo, de alegatos, tras lo que los jueces darán la fecha en la que tras su debate, dictarán sentencia”, agrega.
Al tiempo que se investigan el asesinato de su padre y el secuestro y desaparición de su madre, hay otras investigaciones en curso contra integrantes del Poder Judicial acusados de complicidad con la dictadura.
“Las causas contra los jueces, la pata civil de la dictadura, son aparte, pero están conectadas”, indica Urondo Raboy. “El juez de Cámara Otilio Roque Irineo Romano por ejemplo, sigue en actividad dentro de la Cámara Federal de Mendoza. Su despacho está dos pisos más arriba de donde se están desarrollando los juicios contra los represores, y de no ser por sus fueros, ya tendría que está preso por estar imputado, no como cómplice o encubridor, sino como partícipe necesario, en 103 delitos de lesa humanidad”, sostiene.
“El día 4 de Agosto, el Consejo de la Magistratura debía votar por el proceso de jury a Romano, pero decidieron posponer el tratamiento hasta el 17 de agosto, a diferencia de lo que ocurrió con Luis Miret, otro juez cómplice de la dictadura, junto con otro cuestionado por encubrir estos delitos, Julio Petra. Miret, con ´solamente´ 4 delitos, fue el primero en ser suspendido de sus funciones, juzgado, hallado culpable y destituido por delitos de lesa humanidad. Esperamos que Romano con casi cien delitos de ventaja, sea urgente separado de su cargo, y que pueda ser juzgado, con todas las garantías, como cualquier persona que haya sido parte de la represión y el exterminio del pueblo, pero con el agravante de que siguieron, y en el caso de Romano, todavía sigue, impartiendo impunidad en nombre del Poder Judicial, que suponía el deber de impartir justicia”, concluye.
15 julio 2011
Verdad y Justicia: Salud.
Nota publicada por diario El Sol.
11 julio 2011
09 julio 2011
Verdadero falso
No puede traumatizarme lo que ignoro.
No puedo amar lo que desconozco, pensaba.
En un contexto en el que familia era sinónimo de presión y opresión, el solo hecho de saber que existía la otra familia aún por encontrar, me daba asfixia. Solamente podía anticipar más presiones, reclamos y conflictos. Si una familia, ya era difícil, ¿para que sumar otra? después de todo, había sobrevivido hasta entonces sin ellos... ¿para qué podría necesitarlos cerca en el futuro?
04 julio 2011
Era necesario un Juicio
| Dr. Bringuer |
El Sol: El médico que hizo la autopsia de Urondo negó la existencia de cianuro
Los Andes: Caso Urondo: declaró el forense que realizó la autopsia y negó suicidio
Los Andes: Niegan que Urondo haya tomado cianuro
MDZonline: El juicio: declaró el policía que trasladó el cuerpo de Urondo
MDZonline: Ángela Urondo: en el nombre del padre
Página/12: La autopsia de Urondo
Página/12: Urondo y la pastilla.
26 junio 2011
25 junio 2011
24 junio 2011
Todo llega
- LosAndes:Comienza a cerrarse el segundo juicio por delitos de lesa humanidad
- Diario UNO: Mendoza. Con el caso Urondo se cierra el segundo juicio a la dictadura
- Terra: MAÑANA DECLARA UNICA TESTIGO DEL ASESINATO DE PACO URONDO
- El Sol: El debate entra en la etapa final con el operativo contra Urondo
| Renée Ahualli |
- Los Andes: Una testigo contó cómo fueron las últimas horas de “Paco” Urondo
- El Sol: Testigo narró los últimos minutos de la vida de Francisco Urondo
- El Sol: El juicio: el caso de Paco Urondo y el recuerdo de una testigo clave
- El Sol : Ahualli a Urondo: "Rajá porque está cantada la cita"
- MDZonline: El Juicio: la memoria de Renée Ahualli, la única testigo en el caso de “Paco” Urondo
- Los Andes: Reviven paso a paso los últimos minutos de Urondo
- Jornada Online: Inspección ocular por el asesinato de "Paco" Urondo
23 junio 2011
20 junio 2011
19 junio 2011
14 junio 2011
Calor
13 junio 2011
nada nuevo
08 junio 2011
27 mayo 2011
Gusanos y otras vidas.
Me despertaba aterrada, con la imagen de mi abuelita reduciéndose en instantes a esqueleto; era horrible, me impresionaba, pero lo que más me angustiaba, era que ella, mi abuela preferida, me diera miedo.
(Entendía que ese sueño encerraba un mensaje, pero no podía descifrarlo).
13 mayo 2011
"¿Quién
no tiene cosas horribles que contar? ¿Quién no tiene
su historia? Pero nadie supo qué decir, nadie supo
qué hacer, cuando alguien contó la historia.
Seguramente al escucharla buscarás una mano; será
como antes, pero enseguida
intentarás olvidar que estuvimos tristes o asustados.
Tampoco sabrás qué decir cuando se haga tarde; lo de siempre:
tendrás ganas de llorar, y nada más."
Francisco Urondo, Del otro lado, 1967(fragmento)
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| Beatriz y Ángela Urondo, 2008 |
24 abril 2011
Pogrom
Yo, no llegué a conocerlo, murió bastante joven, de diabetes, cuatro años antes de que yo naciera.
El signo trágico de su historia, parece repetirse en la mía. Pero yo, no me voy a guardar el dolor, no me voy a quedar callada.
11 abril 2011
Grietas
10 abril 2011
Hasta que choque china con áfrica, te voy a preguntar.
Prometieron que, alguna vez, iríamos.
Sabían que era imposible.
............
..........
06 abril 2011
Ropa sucia, afuera.
(Ahí siempre perdía). Cuando se pierde siempre, ya no importa, perder, deja de ser significativo.
Todo por perder, todo por ganar, da igual.
Acá estoy, desaprendiendo, desacatando, eligiendo, rompiendo la barrera de lo que era íntimo, escupiendo la mugre que todavía guarda esa casa.
Vuelvo para limpiar un lugar, que ya nadie habita, pero me pertenece.
…………….
05 abril 2011
Causalidades
02 abril 2011
Links Juicio
El Sol El estado de Yapur es grave y once causas podrían caerse del juicio
MDZonline Organismos de DDHH pedirán que un médico confirme si el ex represor está "insano"
Jornada Online Está en riesgo la continuidad de causas por delitos de lesa humanidad
El Sol Se complica el desarrollo del juicio contra los represores que actuaron en Mendoza
El Sol Historias del juicio: el actor, su cuñado y la mujer embarazada
El Sol Rosa Gómez: “Mi único objetivo es saber dónde está Ricardo”
UNO Luciano Benjamín Menéndez será enjuiciado en Mendoza
MDZonline Menéndez, acusado en 19 causas, deberá presentarse en Mendoza
El Sol Separan a Yapur y asignan fecha de juicio contra Luciano Menéndez
Los Andes Tamer Yapur fue declarado insano y suspendieron su acusación
El Sol Controlan a jueces que investigan delitos de lesa humanidad
31 marzo 2011
Detalles menores
29 marzo 2011
Truncada
Regalos
La tía Beatriz, hermana de mi papá, durante años guardó regalos que fue comprando para mis cumpleaños, navidades, reyes, etc. Por cada regalo que compró para sus nietos, compró uno también para mí y se fueron acumulando en los altos de los roperos. Desde que la adopción no los volvieron a dejar que me vieran, ni a la tía, ni a nadie de mi familia paterna. Ninguno sabía dónde estaba, ni cuál era el nuevo nombre que yo llevaba. En una oportunidad, la tía fue a visitar a mi abuela para preguntarle por mí y pedirle, por favor, un contacto que una y otra vez le negaban, prometiéndole siempre, que tal vez, más adelante. Había llevado una bolsa enorme con regalos y pedía que, al menos, me los hiciera llegar. La abuela le dijo que eso no era posible, porque la familia adoptiva, tampoco a ella le permitía verme. Entonces su hermana (que era oficialmente mi abuela adoptiva, aunque mi tía no lo sabía) se paró y esquivando la mirada, hizo mutis por el foro y salió de la habitación, dejando en evidencia su incomodidad ante la mentira, aunque no quedase claro de qué se trataba exactamente. La tía se tuvo que volver con todos los regalos llorados, en el tren a Merlo y con el tiempo tuvo que ir aprendiendo a resignarse, porque el tiempo una vez que pasa, ya se ha perdido, y con los años, yo ya nunca usaría los regalos comprados para mis dos, tres, o cinco años. Beatríz siempre supo que en algún momento nos reencontraríamos, pero ¡ay! del tiempo perdido y de mis abuelos Edelma y Enrique, con quienes nunca me pude volver a ver.

















