15 noviembre 2023

Derrote el terror

 Télam - Agencia Nacional de Noticias

OPINIÓN

15-11-2023 16:45 - UNA ELECCIÓN DIFERENTE

Derrote el terror

La autora rescata las palabras de Rodolfo Walsh para reivindicar la reacción de aquellos que decidieron ganar calles, medios de transporte, plazas y redes sociales, para responder las proclamas negacionistas de La Libertad Avanza. "El voto en blanco es el no te metas", plantea.

Por ngela Urondo Raboy
POR ÁNGELA URONDO RABOY
15-11-2023 | 16:45
Telam SE

No son pocas las personas que en los últimos días han sentido el impulso de salir por su cuenta a la calle, a irrumpir lo público y lo cotidiano, en medios de transporte, plazas, veredas y también en las redes sociales, para comunicar, compartir, dar testimonio, hacer una transferencia directa de historias personales que tienen profundo anclaje en nuestra historia colectiva.

Circulan distintas experiencias de vida que en la actualidad están siendo afectadas, negadas, removidas, cuestionadas, apuntadas, molestadas, estigmatizadas y amenazadas de muerte por las expresiones (anti) humanas y (anti) políticas que propone el partido de la (anti) libertad avanza.

Una mujer sobreviviente de un centro clandestino; una chica nacida en el exilio; un hombre que volvió de la guerra; otra mujer madre de tres hijos con discapacidades; un hombre de 80 años, médico y maestro de médicos de universidades públicas; una mujer con su bebé nacido gracias a la ley de fertilidad asistida; una mujer mayor usuaria de los servicios de PAMI; un futbolista campeón del mundo en defensa de la celeste y blanca; otro muchacho, portador del HIV con su carga viral indetectable gracias al tratamiento gratuito; y la lista podría seguir con tantos otros y otras que en este momento crítico decidieron abrirse, develarse, hacerse visibles en las fragilidades y el orgullo, plantados en la dignidad se rebelan frente al miedo, apelando a la sabiduría, en la necesidad de defendernos y que así sean eternos los laureles, que con tanto esfuerzo supimos conseguir. Porque los derechos adquiridos costaron vidas, e incontables injusticias.

Quienes tenemos más de 40 años hemos sobrevivido a la dictadura y a muchas otras faltas de derechos, inexistentes o perdidos, que a lo largo de los años con lucha y construcción colectiva conseguimos en alguna medida revertir y convertir en amparo.

No era lo mismo antes. Importa que el futuro no sea un retroceso. No puede darnos igual ahora.


Vienen para destruir el Estado y su incidencia en la justicia social. Nuestros acuerdos democráticos primarios se resquebrajan para dejarnos a la intemperie. Los dichos de Villarruel y Milei nos escarban las heridas, pinchan las llagas, las pieles endurecidas de las cicatrices vuelven a arder y a reabrirse, otra vez sangran, pero nadie lo ve. Nuestro dolor es invisible e insoportable. Es muy tremendo tener que remover esto, pero es necesario, ya está revuelto.

Hoy nuestras historias son negadas y basureadas, se burlan de todas las tragedias que hemos vivido, insultan a nuestros muertos, próceres o subversivos, humillados, desterrados, revictimizados, mientras vivan a los criminales que dieron muerte y saquean lo de todos, se cargan los legados, quieren ensuciar lo sagrado, llevarnos a mal puerto, trocarnos por un puñado de billetes, enteros o fraccionados en órganos, vender todo, regalar irresponsablemente nuestra soberanía, nuestros recursos naturales y humanos.

Los discursos, promesas de destrucción y odio, son una amenaza para todos en general, pero a cada uno le afectan de manera particular. Nos despertamos en medio de la noche, antes de la madrugada, atormentados por pensamientos urgentes y fatales, aunque sabemos que no estamos paranoicos, ni susceptibles: estamos siendo atacados, perseguidos, apuntados, lo que hacen es una afrenta intencional y tortuosa.

Es la primera vez desde la recuperación de la democracia que vivimos una situación así de alarmante. Resulta muy difícil, sino imposible para muchos, imaginar que ciertos horrores puedan concretarse en un futuro inmediato, pero sin embargo somos muchos y muchas que sentimos en la piel esta amenaza.

Queda claro que los genocidas no quedan nunca en el pasado y lo que Villarruel y Milei defienden, habilitan y proponen, es la posibilidad de un genocidio futuro.

Esto es lo que se define en estas elecciones.

Lo que está en juego ahora, ya no tiene que ver con los partidos políticos,  son la democracia y el estado de derecho que están siendo amenazados.

Foto Cris Sille
Foto: Cris Sille

No sé si todos sabemos lo que implica la ruptura, tanto del estado, como del derecho. Quizás por eso tantas personas sienten que es necesario salir por todos los medios al alcance a ofrecer testimonios.

Porque la supervivencia aporta herramientas que activan en lugar de paralizar, que socorren del lugar de víctima. Entonces, ese terror que quieren infundir, motiva a producir acciones.

Como dijo hace ya 46 años Rodolfo Walsh: “El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror”.

Eso intentamos.

Es momento de elegir, de asumir un compromiso con la democracia, debemos ser parte, no podemos permanecer ajenos.
Tenemos la responsabilidad y el deber de elegir autoridades entre dos fuerzas, uno de los dos candidatos nos va a gobernar, es una elección a presidente, no una encuesta.

Pensar el voto desde la exigencia exquisita o el purismo ideológico puede ser una trampa de alto riesgo. Hay que poner de manera activa una barrera a la ultraderecha, en defensa propia y en defensa de nuestra patria.

Con el voto en blanco no alcanza para parar la violencia extrema que prometen Villarruel y Milei.

No se puede permanecer neutral ante el mal que se avecina y se apela a que nadie lo sea. Pretender tal neutralidad frente a la violencia es un engaño imposible, sabemos que la indiferencia siempre es en beneficio del agresor y agrega más violencia a quienes están siendo violentados.

El voto en blanco es el no te metas.

El voto en blanco, como forma de prescindencia es una renuncia, un abandono, una rendición.

El voto en blanco tiene peso, incidencia, no es un voto inocuo, inocente, está igualmente comprometido con el resultado de la elección.

Para salvarnos del horror, para poder vivir en paz, hay que votar a la única fórmula que asegura las instituciones y que defiende los valores de la democracia, hay que votar a conciencia a Sergio Massa. Lo otro, no es democracia.

10 noviembre 2023

El que se enoja pierde

 Télam - Agencia Nacional de Noticias

OPINIÓN

10-11-2023 09:10 - UNA RESPUESTA A LA "LOCURA"

El que se enoja pierde

Llamado urgente a tranquilizar las aguas y elegir por la paz, en medio de tanto berrinche, enojo, pataleo y otras formas de odio encubierto. Los interrogantes que deberíamos saber responder todos. El ejemplo de las madres frente al desmadre.

Por ngela Urondo Raboy
POR ÁNGELA URONDO RABOY
10-11-2023 | 09:10
Imagen ngela Urondo Raboy
Imagen: Ángela Urondo Raboy

Parece inevitable que a la hora del berrinche las criaturas busquen cualquier excusa para enojarse, llorar y patalear. Se les ponen los cachetes y las orejas coloradas. La presión sube como un calor que se acumula en la cabeza y asfixia, hasta explotar. Pasan cosas que son necesarias desahogar.

Ante esta situación, habrá quienes reciban mayor contención y herramientas para poder lidiar con la crisis y trascender el dolor, o la angustia, el enojo, el miedo, la frustración. Un abrazo a tiempo. Alguien que te recuerde que el mal momento va a pasar, que no estas solx. Alguien que acaricie la espalda para calmar los latidos al galope. Personas que te acompañen y te esperen. Que te ofrezcan un vaso de agua, que te inviten al aire libre para mostrarte lo que hay detrás del horizonte. Que te ayuden a volver a respirar. Habrá quien te cante canciones especiales para recobrar la armonía y enseñar el camino de vuelta a la calma, para recuperar la paz interior que durante los momentos de crisis se escapa.

Ante el mismo malestar, habrá otras personas que en cambio no reciban ningún tipo de atención y quedarán en estado de crisis sostenida, pataleando por tiempos prolongados, llorando en cualquier lado, hasta rendirse sólo por cansancio, para luego retomar la pataleta bajo cualquier excusa, con altos bríos y más fuerzas, en actitud de susceptibilidad, reclamo, querella crónica, demanda constante, reproche. No podrán hacer algo bueno por nadie, ni por si mismos, no comprenderán la compasión, la piedad o la empatía. Crecerán sin saber superar sus problemas, no podrán deshacerse de ellos, sino acumularlos y expandirlos en cualquier lugar, ante todo, sobre todos y especialmente, sobre cualquier tema. Querrán mantener las disputas abiertas, adheridas, irresueltas. Las crisis se harán costumbre, el incordio se convertirá en esa característica predominante de la personalidad, la beligerancia fundamental llevará a romper y ocupar determinados roles sociales, al trasladar a los vínculos el malestar, como una bola de conflictos irresueltos y construir de esa forma el trato con los demás.

Pero también existirán personas, quienes ante una misma crisis, además recibirán retos, malos tratos y reprimendas por estar molestando en busca de algún desahogo posible a sus problemas. Estas personas tendrán los conflictos potenciados. Creerán que hay permiso abierto para todas las violencias. Asumirán que toda disputa es una contienda, una provocación, una declaración de guerra. Las razones serán excusas. No habrá metas, ni entenderán cuales son las conclusiones. No podrán diferenciar lo justo de lo injusto, la risa del llanto, o distinguir a las víctimas de los victimarios, el sentimiento del resentimiento, la reacción de la acción, la libertad de la opresión, lo bueno de lo malo. Vivirán desesperados, sin hacer pie, sin tocar fondo, sin comprender. Alimentando un espiral de injusticia y violencia creciente. Enmascarando el miedo en ira, avivando el odio, gozando en sarcasmos infelices, siempre desconfiados y paranoicos. Destructores de proyectos, personas, países, planetas, como tornados inevitables que arrasan todo al pasar.

Es fundamental para los seres humanos recibir amor y educación emocional, aprender a superar los berrinches primarios, para saber cómo gestionar la ira, el dolor, el enojo, el miedo, la angustia y ante una crisis emocional, saber más o menos cómo se puede hacer para retomar las riendas, meter un freno para controlar el desborde de emociones negativas y no dejarse gobernar por ellas; y luego analizarlas para poder modificar conductas dañinas, frenar la expansión negativa de la violencia, procesarla y revertirla, para incluso poder convertir, recrear, re significar lo traumático, hasta volverlo en otra cosa.

Nunca es tarde para adquirir herramientas, o para inventarlas. Para empezar a estar mejor, es necesario ser visto y reconocido, recibir abrazos y acciones reparatorias.

Seguro habrá muchísimas excepciones a estas apreciaciones, que no son reglas, ni mucho menos mandatos, solo una mirada que cae en generalizaciones intentando entender qué pasa en estos tiempos significados por la frustración y el odio.

¿Qué ocurre cuando lo mismo sucede en gran escala, cuando no es un individuo, sino el pueblo en su conjunto, la sociedad, que no ha podido procesar sus enojos, sus dolores, sus miedos más profundos? ¿Qué pasa cuando se convierten en violencia, ataque de ira, en rabia colectiva?

¿Qué pasa cuando no existe nada ni nadie capaz de contener estas emociones?

¿Qué ocurre cuando no hay desahogo posible, cuando no hay gestos solidarios, cuando es la ley de la jungla y sálvese quien pueda?

¿Qué pasa cuando no hay posibilidad de diálogo, cuando no hay interlocutores, cuando no se reconocen los reclamos, cuando nadie se hace responsable, ni los pares, ni las autoridades, cuando hay abandono, cuando se queda a la deriva, por debajo de los derechos más básicos?

¿Y qué pasa cuando además, al malestar social se le responde con represión?

Por otra parte ¿qué podría pasar, cómo se solucionarían los conflictos si quienes gestionan la autoridad fuesen principalmente personas conflictivas? ¿Qué sucedería si quienes tienen el poder sobre las fuerzas ordenasen desde el desborde, al exceso? ¿Hasta dónde podrían escalar las violencias y las conflictividades si el gobierno quedase en manos de personas desquiciadas de odio?

Alguien que no puede soportar presiones, que no puede contenerse a sí mismo, no puede dar contención a nadie más. Quienes no pueden gestionar sus emociones, no pueden gestionar nada, mucho menos el destino de la vida de lxs otrxs. Alguien roto debe intentar recomponerse a sí mismo antes de romper en masa a lxs demás. Un funcionario público descompuesto, no funciona y si es carente de recursos y empatía, es capaz de provocar mucho daño, especialmente si su propuesta explícita es detonante y destructiva.

El sistema democrático no puede aceptar como opciones las políticas antidemocráticas del odio que se presentan como propuestas, por el límite que corren, por la amenaza que representan, porque los modos violentos y contenidos destructivos que se fomentan, las promesas de odio verbalizadas son una forma de instigación, que anteceden porque habilitan a las acciones físicas de odio y otras formas de violencia concretas.

Para aspirar a la función pública en general y a ocupar la presidencia en particular, debieran demostrarse ciertas capacidades para el entendimiento, la gestión y el diálogo; aptitud, idoneidad y empatía; exponer las mejores cualidades humanas, mostrarnos que pueden ser capaces de resolver conflictos en lugar de generarlos, que pueden aportar paz y concilio, ofrecer acciones de cuidado, ayudar a reparar el bienestar social donde hace falta.

Necesitamos que sepan gobernar para todos y no solo para el beneficio del fandom cautivo, los empresarios socios y algunos pocos rubios. Es preciso que conozcan bien, que su deber es gobernar incluso para quienes piensan distinto, sin ideas de destrucción, sin exterminios, sin segregación; se debe trabajar para contener al conjunto del pueblo, en lugar de sumar más desesperación y echar combustible al fuego.

Los candidatos presidenciales, tan diferentes uno del otro, ¿son igualmente capaces de cumplir con los estándares propuestos por nuestras leyes? ¿conocen las reglas? ¿tienen experiencia en gestión o son improvisados? ¿respetan la Constitución? ¿adhieren a los pactos y consensos democráticos? ¿trabajan para la paz? ¿son gente respetuosa, amplia y tolerante? ¿tienen estabilidad, solidez, templanza? ¿los mueve un deseo constructivo y colectivo? ¿tienen cultura?¿tienen calle? ¿tienen corazón?

Como dijo alguna vez Luiz Inázio Lula da Silva en una entrevista para el canal Encuentro: “El mejor ejemplo de gobierno, no se saca de un libro, viene de la madre. Ella siempre va a cuidar al hijo que está más necesitado. Si tiene que dar un pedacito más de carne, se la dará al más debilitado. Si tiene que dar una mamadera más, se la dará al más debilitado. Ella adora a todos, ella ama a todos, pero aquel debilitado no es el más bonito, no es el más despierto: es el más necesitado; y ese es el espíritu de una madre. Confieso que yo gobierno con el espíritu de una madre”.

Quizás el rol simbólico de la madre esté idealizado, estandarizado y novelado, no voy a discutir eso acá. Me parece de una ternura intencional, una voluntad, un deseo, un estado de cuidado materno, protector y amoroso, que como huérfana aprecio y añoro.
Ojalá que como pueblo tengamos algo parecido a esa mamá cuidadosa, a ese amor. Lo contrario, sería un desmadre.

El desmadre puede significar muchas cosas, como falta de mirada, de amor, de teta nutriente, falta de escudo, de abrigo, de defensa, falta de dique de contención, de autoridad ordenadora, de brújula y guía… o más bien como lo entienden los mexicanos, con la madre como cabeza rectora; entonces cuando chinga tu madre es que falla la cabeza, funciona mal, pero cuando ocurre el desmadre, la cabeza, la cordura, la razón, se pierden por completo; algo parecido a volverse loco, pero un poco a propósito y por poder, para provocar la llegada a otro nivel más allá del desborde y el descontrol.

Como seres humanos y como pueblo, necesitamos paz y estabilidad, que se respeten todos nuestros derechos, para poder soñar con un futuro de prosperidad.

Ningún gobierno puede estar basado en el odio, no puede ser un plan la marginalización de los oponentes, ni la violencia represiva.

Debe ser un propósito común abrazar el derecho a vivir con dignidad y en igualdad, defender los valores de la democracia, comprometerse con ella para reforzarla y perfeccionarla, trabajar de manera constructiva, sin detonar lo que existe como si no valiera nada. Hay que arreglar la casa, no derrumbarla. La democracia es perfectible, hay que ayudarla.

Tenemos que acompañarnos una vez más, aprender juntxs a superar esta crisis, para poder recomponernos, para poder crecer y hacer de la necesidad de catarsis una construcción, transformar el berrinche en algo positivo, canalizar la furia, elaborarla, volver creativo nuestro desahogo, calmar los ataques de furia, los miedos que bloquean y no dejan pensar.

No se toman buenas decisiones desde el enojo. No es bueno dejarse gobernar por el odio, es lo más parecido a rendirse. Hay que parar la bronca. Salir de estado de ira. Volver a respirar. Hay que saber, que mientras el mal momento pasa, no estamos solos y que es posible estar mejor. Hay que hacer posible el amor y expandirlo. Tiene que ser una elección la paz.

  • Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor/autora y no representan necesariamente la posición de la agencia.
  • 02 noviembre 2023

    Sin bozal

     Télam - Agencia Nacional de Noticias

    OPINIÓN

    02-11-2023 16:46 - ¿PERRO QUE LADRA, MUERDE?

    Sin bozal

    La relación de Javier Milei con su "perro hijo" Conan, y sus posteriores versiones clonadas, quizás sirva para revisitar algunas fascetas ya conocidas pero olvidadas del candidato libertario. 

    Por ngela Urondo Raboy
    POR ÁNGELA URONDO RABOY
    02-11-2023 | 16:46
    Telam SE

    Como es sabido, el anti candidato tiene cuatro hijos de cuatro patas, son perros mastines ingleses gigantes, de dos metros cada uno. Dieciséis patas, más las suyas, son dieciocho, quizás demasiadas patas para un departamento en una torre.

    Lo perros son idénticos, se ven preciosos posando sobre un sillón blanco y aunque nacieron en una misma camada, no se trata de hermanos mellizos, ni gemelos, ellos son exactos de iguales, son el mismo perro multiplicado en clones.

    Conan fue el primero, el original, el gran amor. Ese animal superior, esplendoroso y excepcional, querido como a un hijo, porque gracias a él, el anti candidato ha podido sobrellevar malos tiempos. Su perro y su hermana, fueron entonces la única compañía fiel, la única lealtad, la única contención. No sabemos bien a qué se refiere, cuál era la crisis, pero en ese momento, decepcionado de la humanidad, todo el resto del mundo le resultó traidor. Como él mismo explica, no le alcanzaba el dinero para mantener a ambos, por lo tanto decidió que se sub-alimentaría para priorizar la calidad de vida del perro hijo, y se sacrificó por él. Durante esos años difíciles, el anti candidato sólo comió pizzas económicas, para poder alimentar al animal. Subió mucho de peso, privó a su organismo de nutrientes básicos y de ningún modo logró mejorar su economía.

    En 2017 Conan murió, quizás de viejo, pero de esa muerte no se habla, no se sabe casi nada, excepto que debió ser insoportable para él, al punto de lo inaceptable, ya que por diferentes vías ha intentado superarla, negándola.

    Contrata a una médium que lo comunica con su adorado perro hijo muerto (o bien le comunica a través de esa figura), quien además le baja ciertas líneas de acción política a seguir.

    Conan conducción. Total normalidad.

    Por otra parte, el anti candidato, recurre a la clonación de su perro hijo muerto Conan (Clonan). No sé cuantos de ustedes han hecho algo así, si bien la selección genética y la clonación de ganado parecen ser algo normalizado, yo no conozco a nadie que haya clonado al perro… y mucho menos a un hijo.

    Averiguo y en seguida encuentro, que el servicio de clonación de perros existe hace unos cinco años y que se ofrece entre 50 y 100 mil dólares en internet. Conan debe haber sido de los primeros. Ahora hay un montón de casos, todas las fotos con las mascotas igualitas como de adorno, con la misma mirada perdida de quien no tiene entidad propia. Producidos en serie.

    Desalmadero. Morbo extremo. Pasado varias estaciones de los gatos embalsamados por aquella súper modelo. Supongo que hay clientes, dolientes, consumidores dispuestos a todo. No dejo de sorprenderme con estas cosas. Enseguida el buscador me lleva al caso de una mujer en España, que por medio de la subrogación de vientre logró engendrar una nieta de su hijo muerto, que es otro asunto, pero parece abarcar en parte la misma polémica. Bueno, parece que el futuro llegó hace rato y mucho no lo entiendo. ¿No era mejor la aceptación? ¿Honrar lo que fue único? ¿Dar lugar a lo nuevo?

    Entonces pienso en el experimento, en los tormentos, en el dolor incontenible del hombre frente a su perro hijo muerto y en contraste su desprecio por los míos, los nuestros, que son 30 mil, con la imposibilidad de afrontarlos. !Ay! de sus cuerpos desaparecidos y de sus almas que no se van.

    El laboratorio de Frankenstein se representa iluminado por el resplandor de la tormenta y las viejas ideas supremacistas se cumplen, sin implicancias éticas.

    Me pregunto por la práctica concreta del procedimiento para la clonación:

    ¿Cómo se preserva el cuerpo? y luego ¿cómo se realiza la extracción del material genético? ¿Cómo se obtienen los permisos y tramitaciones para hacer llegar estas muestras al laboratorio en los Estados Unidos? ¿Cómo se conserva, se friza, se congela, se refrigera? ¿Cómo se traslada? ¿Cómo se reproduce, se fecunda, se hace un cultivo, se multiplican las células? ¿Cómo se crean estos clones? ¿Cual es la técnica? ¿Cómo se piensa algo así? ¿Cómo se encara? ¿Cómo se interpreta? ¿Qué significa? ¿Cómo se embarca alguien en una aventura como esta? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cual es el objetivo? ¿Cual es la ambición? Y por otra parte ¿este experimento cómo se financia? ¿Quién lo paga? ¿Cómo ha conseguido este hombre, dueño, amo, padre bípedo, ahora anti candidato a presidente, para pasar de la insolvencia y la dieta de las pizzas, a contar con los fondos necesarios para hacer cuatro clones de su perro hijo muerto?

    Parece un acto de dolor y furia, de angustia desesperada, rayana a la locura.

    Me recuerda al padre del niño arrollado por el camión, en el Cementerio de Animales, de Stephen King. La muerte, como hecho terrible e inaceptable, abre paso a lo monstruoso. Lo que ocurre es algo contrario a la naturaleza y es casi una provocación, una invocación al mal. Un engendro macabro, cuya muerte final será el único alivio. Claro que la obra fue escrita en el año 1983, mucho antes de la presentación pública en 1996 de la primera oveja clonada, Dolly.

    La realidad nutre a la ficción y la pone a prueba.

    Ahora, el mejor perro del mundo, el mejor amigo del hombre, su único y especial amigo, su amado hijo de cuatro patas, ese ser superior, iluminado y perfecto, ha vuelto a la vida y ahora, es otros cuatro perros: Murray, Milton, Robert y Lucas, son Conan. La muerte no existe. Conan está otra vez presente, ha vuelto a nacer, multiplicado y diferido en el tiempo.  

    El anti candidato cree que ha vencido. Parece haber superado todas sus dificultades sociales y financieras del pasado. Ahora es un hombre bastante popular y solvente, capaz de alimentar a sus nuevas, réplicas mascotas, sin tener que someterse a la dieta exclusiva de la pizza. Parece un lujo. Sin embargo el desastre que se avecina es otro. Los cachorros llegan al mundo en un laboratorio de New York y de ahí van a parar al departamento del anti candidato en el edificio torre. Es mucho trabajo. Es muy poco espacio. Viven estresados.

    Los cuatro perros hijos clones de Conan, tienen dos años cuando se desata la gran pandemia, con la larga cuarentena, el encierro y las medidas de aislamiento, los perros hijos del anti candidato no salen más a la calle, no mueven las dieciséis gigantes patas, no se desarrollan bien, no corren, no juegan, no descargan energía, no conocen a otra gente, pierden toda sociabilidad, quedan alienados y adoptan el mismo carácter irascible con que son tratados. No llegan a domesticarse, quedan inadaptados, actúan con violencia, adquieren una conducta instintiva de manada salvaje. El hombre no logra contenerlos, ni educarlos y también ladra. Todos sus perros son Conan, pero ninguno lo reconoce. Todos son iguales, pero no responden. Todos son Alfa.

    Pelean de manera constante por el poder, se atacan entre ellos, se lastiman, llegando a morder incluso al amo, a su dueño abnegado, el padre bípedo, el responsable inscripto, tutor o encargado, al anti candidato, anti todo, que una vez herido, decide separarlos. ¿Cómo? Pone a cada animal en una punta del departamento, los ata con una soga estacada al suelo. los tiene amarrados todo el tiempo. No puede dominarlos, ni salir con ellos. Lo sobrepasan. Son demasiado. Todo el tiempo ensucian y viven sobre sus propias mugres, rompen todos los muebles, destrozan lo que se encuentre a su alcance. Ladran ansiosos, sin pausa y sin descanso, piden que les corten la soga que les oprime el cuello, claman por la libertad que les niegan. La libertad de correr sueltos, sin límites, sin correa de ahorque y sin bozal, sin control alguno, como locos desaforados, para poder desahogar tanta ira contenida, tanta mierda, toda la furia, las ganas de atacar por deporte, morder por venganza, contagiar ese sentimiento de rabia que los atora y comerse crudo a quien les plazca.

    El libertinaje avanza.

    Los perros son como sus dueños.

    Cualquier parecido con Joseph Ménguele, es pura coincidencia.

  • Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor/autora y no representan necesariamente la posición de la agencia.

  • https://www.telam.com.ar/notas/202311/645257-milei-perros-conan-bozal-urondo.html