20 de diciembre de 2008

arena en los ojos

El asesino Smaha Borzuk va a marpla de veraneo.



Los organismos de Derechos Humanos de Mendoza, repudiamos la decisión de la Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza, que dejó libres a los últimos represores que estaban presos en nuestra provincia: Eduardo Smaha Borzuk y Armando Osvaldo Fernández principales torturadores del Centro Clandestino de Detención D2. Con estas disposiciones NO QUEDA NINGÚN REPRESOR PRESO EN MENDOZA.



Eduardo Smaha Borzuk, fue liberado el 12 de noviembre y Armando Fernández el 17 de noviembre. Se encontraban detenidos a disposición del juzgado federal Nº 1 a cargo del Dr. Walter Bento y procesados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar, entre ellos, por el asesinato del escritor y poeta Francisco “Paco” Urondo y la desaparición de Rosario Aníbal Torres y Juan Domingo Britos.



La excarcelación fue resuelta por la Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza, fundada en la idea que no existe peligro de fuga, que su libertad no implica un obstáculo para el accionar de la justicia, y por que no pueden volver a cometer los mismos delitos. Sin embargo, los delitos de desaparición forzada que se le imputan a todos los nombrados son delitos de carácter permanente, que se siguen cometiendo, por lo que estos represores siguen delinquiendo sin cesar y hasta que aparezca el último cuerpo del último desaparecido de nuestra provincia.

Los argumentos del tribunal son inconsistentes a la luz de los crímenes aberrantes por los cuales se acusa a todos los represores. Está claro que la clandestinidad con la cual se manejaron los operativos de secuestro, el ocultamiento de los cuerpos de miles de desaparecidos, la utilización de todo el poder del Estado para asesinar, torturar, desaparecer, robar y los 32 años sin justicia, son más que contundentes para considerar que su libertad no sólo implica la alteración de la paz social y merece el repudio más absoluto, sino que es una demostración de la inexistencia de justicia, lo cual es mucho más que un simple obstáculo de la misma.



La Cámara Federal de Mendoza está integrada por: Alfredo Juan López Cuitiño; Carlos M. Pereyra González; Julio Demetrio Petra Fernández, Luís Francisco Miret, Antonio Alberto Endeiza y Otilio Roque Romano. La mayoría de estos jueces vienen de la dictadura.

La decisión que han tomado deja en estado de desprotección y peligro constante a testigos, sobrevivientes, familiares, abogados, y querellantes, cuyo testimonio es la prueba fundamental en estas causas por lo que están expuestos a sufrir ataques de estos personajes entrenados especialmente para actuar con total impunidad, lo que ha quedado demostrado con la desaparición de Julio López.

Los organismos de derechos humanos de Mendoza, responsabilizamos a toda la Justicia Federal por el peligro y por cualquier agravio o amenaza que puedan sufrir sus integrantes, especialmente los abogados que nos representan.



EXIGIMOS que todos los estamentos políticos se pronuncien ante la Justicia Federal, por la impunidad reinante, legisladores, el gobierno provincial, el gobierno nacional, el colegio de abogados.



LA IMPUNIDAD EN MENDOZA



En Mendoza hay más de 200 detenidos desaparecidos, por quienes se han presentado más de 150 causas en la Justicia Federal, de las cuales NINGUNA HA SIDO ELEVADA A JUICIO ORAL Y PÚBLICO, por la actitud claramente dilatoria de jueces, fiscales y defensores oficiales.



La Cámara este año dictó la FALTA DE MÉRITO y liberó en la causa por los asesinatos de Amadeo Sánchez Andía y de Víctor Romano Rivamar, a los procesados de la Policía Federal: Rodolfo “Willy” Cardello, Luis José Mirotta, Marcelo León, Carmelo Cirella Paredes; y quien fuera el jefe de Inteligencia de la Pol. Federal, y aún continúa prófugo Ricardo “el ruso” Aleks.



EXIGIMOS JUICIO Y CASTIGO

EXIGIMOS CARCEL COMÚN A LOS REPRESORES

8 de diciembre de 2008

Primero

Faltaban solo 10 días para cumplir mi primer año.
Un año no pudo medir si el tiempo que fué, era mucho o poco.
Un año era toda una vida, entonces.

Era una vida de cariño. De siestas, de canciones. De solcito.
De galletas azucaradas para mí.
Solamente un año. Casi.
Ni siquiera un año.

Había un mundo adulto fuera de la casa.
Peronistas. Montoneros. Triples As.
Gorilas. Dictadores Asesinos.
Represión. Y los primeros Desaparecidos.

Y mis papás, intelectuales y revolucionarios.
Luchando para darnos, 
(a vos y a mi)
una realidad distinta.

Nos habíamos mudado hacía poco a
la provincia de Mendoza.
Clandestinos.
(Clan-Destinos?)

Paseo en auto. Trampa.
Persecución. Balacera, intento de huida.
Recuerdos desesperados.
El olor de la última adrenalina.

Ruido.
Voces que ya no suenan como las nuestras.
Mi llanto escondido debajo de un asiento.
Trato de callar las balas invisibles.
Cierro los ojos. La primer despedida.

Bajamos del auto y mamá corre a pie conmigo en brazos.
Silencio absoluto. El pulso acelerado.
Nuestra piel. El último contacto.
Desaparecer. Sobrevivir.

Minutos. Horas. Incontables
Oigo a mamá, que llora.
Lejos ó cerca.
Después ya no la escucho.

Ya no vuelven las caras conocidas.
La inconsecuencia total.
Nada sigue su curso.
Barajar y dar de nuevo.

Otros brazos. Otros olores. Otra ropa.
Otra cama. Otro nombre. Otra vida.
Sólo ese pedacito de memoria dudosa, borroneada, inconclusa
que va perdiendo espacio.

Sus caras se van confundiendo con otras caras.
Desdibujadas hasta la incógnita.
La vida anterior se aleja con los minutos.
Va siendo reemplazada por esta otra realidad,
que lo acapara todo y que no permite bajar la guardia;
que hace dudar si lo que añoro, fué o no real.

Qué. Dónde. Cómo. Con quién. Porqué.
Parece anecdótico para todos, menos para mí.
Más o menos malo. Más o menos perverso.
Más o menos presente. Mas o menos llagado.
Más o menos aceptable.

Después me devolvieron.
Lo que quedaba de mí. Nunca a casa.
Me devolvieron pero seguí perdida.
Durante el siguiente año fui adoptada.
Terminó el pasamanos y se estableció esa realidad.

Perdido completamente el hilo de la historia.
La sensación desesperada y vacía,
se tragó de un bocado toda necesidad de búsqueda.
Se me estiraron los huesos y seguí perdida.
Fui construyendo una vida flotante,
sin dejar de estar perdida.

Fueron necesarias 2 décadas,
para empezar a volver.
Mucho o poco tiempo. Cotidiano.
Perdida de mis pérdidas.
Y otros 10 años más intentando,
recuperar lo que no está.

Feliz de tener mis penas de vuelta.
Lejos de haber llegado.

26 de noviembre de 2008

Baldosa






Un agradecimiento a la gente que trabaja en Barrios x Memoria y Justicia.
Por esta baldoza que queda frente al Normal 4 en Acoyte y Rivadavia, donde estudió mi mamá.

Y por todas las baldozas que van apareciendo, arraigando a los muertos de la dictadura a nuestra ciudad y nuestra historia, para que núnca más sean Desaparecidos.



(Aunque la fecha está equivocada, no le quita sentido al homenaje)

25 de junio de 2008

Festejo

Dentro de unos días cumplo 33 años.
Me pregunto qué es cumplir años. Cumplir con estar vivo. Cumplir con no haberse muerto durante un año más. Festejar seguir viviendo. Rememorar el día en que se comenzó a vivir fuera de la madre. Reunirse. Compartir la vivencia, transmitir y establecer la memoria de ese comienzo, que pertenece tanto a la madre como al hijo. Cuando no se tiene la mamá, el cumpleaños pierde la mitad del sentido.
Para mi pasó a ser un ritual para la sociedad, para los otros.
Interiormente mis cumpleaños, siempre fueron ella y yo. Yo sin ella, frente al espejo, diciéndole, feliz cumpleaños mamá, gracias por darme la vida, lo hicimos un año más. Como si conservar mi vida durante ese año, fuera conservar de algún modo también la suya y ese fue siempre mi compromiso con ella, año a año.
Ahora que tengo un hijo, mi compromiso se renueva con él. Y el festejo vuelve a tener sentido, porque él no estaría acá si yo no hubiera sobrevivido todos estos años. Ahora mi cumpleaños es de los tres, mi mamá, mi hijo y yo. Y mi compromiso es ahora con él, para que nunca le falte su mamá, su historia ni su festejo.

17 de junio de 2008

Paradoja

Celebrar los primeros 6 meses de vida de mi hijo,
el mismo día del aniversario de la muerte de mis padres.

12 de mayo de 2008

Conclusión 1

Cuál fue el comienzo de la muerte en vida de no tener fin? Cuán al principio? De todas las historias sin final, creo que la primera es mi madre. Secuestrada frente a mis ojos. Desaparecida para siempre. La incompletud de no volver a encontrarla. La Soledad. El ansia convirtiéndose en ansiedad. La incógnita. Chiquita, desarmada de las palabras, aún no aprendidas, cargando el sinsentido de no poder asignarle contexto a la tristeza. Un día muuuchos años después, durante un sueño psicodélico, volví en el tiempo. Viajé de regreso hasta ese lugar, en que me atrapaba mi pesadilla infantil más recurrente. Me encontré en ese mismo pasillo, donde las sombras me perseguían pisándome los talones. Busqué detrás de las puertas, detrás de todas las caras desconocidas, esa cara que no aparecía. Esa cara que me pertenecía. Cuando era una niña y ese era solo un sueño, siempre me despertaba en ese punto. Desesperada, sin saber como explicar porqué ese sueño feo, me daba tanta angustia. Pero como yo ya no era una niña, y eso no era exactamente un sueño, ese día fuí un paso más allá. Me arrastré hasta el final del pasillo y con mi manito empujé la última puerta. Ella estaba ahí. Ma Ma. Parada al final de los finales. Recién cuando la ví, supe que la había estado buscando toda la vida. Que ese era El vacío. La incógnita. El nudo en el estómago. Estiré los brazos y me abracé a su cuello -aunque fue mi amigo el pájaro quien me prestaba su abrazo ese día- Ahí estaba ella. Su olor. Su calor. Su respiración Sus ojos… Y yo, perdida en ella, en la felicidad de volver a verla, en su abrazo imposible. Imposible. Imposible. Imposible. Imposible… Con la velocidad divinorum de la salvia, mi madre se deshace en el abrazo. Busco su cara pero ya no la encuentro, Todo se ha transformado. Me encuentro con gente extraña. Gente que me da miedo. Quiero salir de ese abrazo, pero no puedo. Esa gente ahora me lleva a upa. Lejos. Y no me deja volver. Entonces me despierto asustada. Miro alrededor y sin saber que edad tengo, hablo con voz de niña, aunque ya tengo mas de 20 años. “…Creo que tuve un sueño… que siempre sueño… Creo que soñé un lugar…que creo que conozco… ese lugar…creo que yo estuve ahí antes….” Bastó que evocara ese lugar, para caer profundamente en trance nuevamente. Otra vez el mismo pasillo. Las puertas a los costados, que ya ni miro. Sé a donde ir. Sigo derecho al frente, directo hasta el final. Abro la última puerta. Ahí está ella otra vez. Ma Ma me sonríe, a unos metros de distancia. Ya no nos acercamos, por miedo a romper la magia. Nos despedimos. Hasta luego. El sueño se apaga. Vuelvo al tiempo real todos con los recuerdos a flor de piel. Me traigo impregnada la paz de su sonrisa y la seguridad de su abrazo. Creo que esa despedida fue el principio del fin de la inconclusión. Soy esa misma nena, siento el calor de mi madre que me abraza. Amándome del modo que solamente ama la madre. Plantándome con su amor en el mundo. Dejando en mí su huella, para cuando ella ya no esté. Soy mi madre que aún me abraza. Conservo su calor para siempre conmigo, haciéndome menos huérfana.

11 de abril de 2008

Herencia


Herencia

# En genética, la herencia es el conjunto de caracteres fenotípicos y del genoma que transmite un individuo a la descendencia.
# En derecho, la herencia es la práctica de pasar propiedades, títulos y obligaciones luego de la muerte de una persona.
# En la programación orientada a objetos, la herencia es un mecanismo que permite derivar una clase de otra, de manera que extienda su funcionalidad.

5 de abril de 2008

Incompleto


Incompleto

A mi álbum
le faltan un par de figuritas.
Pensé que las tenía todas, pero no.
Faltan unas viejas, del principio.

Me di cuenta hasta que un dia
en la cartera de mamá...
un bollito amarillo...
Que era de mi álbum.

Yo lo reconocí enseguida.
Alguien lo había arrancado de cuajo con tanta prolijidad
Que yo nunca noté su ausencia.

Convencida de que todas las historias
tenian principio abierto
me pareció normal
empezar sin prólogo por la décima hoja.

Rota, ante la evidencia.
Huérfana de la historia,
hasta ahí armada.
Sin Chau ni despedida.

Y la primera página,
llena de espacios vacíos.