25 junio 2008

Festejo

Dentro de unos días cumplo 33 años.
Me pregunto qué es cumplir años. Cumplir con estar vivo. Cumplir con no haberse muerto durante un año más. Festejar seguir viviendo. Rememorar el día en que se comenzó a vivir fuera de la madre. Reunirse. Compartir la vivencia, transmitir y establecer la memoria de ese comienzo, que pertenece tanto a la madre como al hijo. Cuando no se tiene la mamá, el cumpleaños pierde la mitad del sentido.
Para mi pasó a ser un ritual para la sociedad, para los otros.
Interiormente mis cumpleaños, siempre fueron ella y yo. Yo sin ella, frente al espejo, diciéndole, feliz cumpleaños mamá, gracias por darme la vida, lo hicimos un año más. Como si conservar mi vida durante ese año, fuera conservar de algún modo también la suya y ese fue siempre mi compromiso con ella, año a año.
Ahora que tengo un hijo, mi compromiso se renueva con él. Y el festejo vuelve a tener sentido, porque él no estaría acá si yo no hubiera sobrevivido todos estos años. Ahora mi cumpleaños es de los tres, mi mamá, mi hijo y yo. Y mi compromiso es ahora con él, para que nunca le falte su mamá, su historia ni su festejo.