31 de marzo de 2011

Detalles menores

Dice la causa, que fui dada en  adopción, tras ser abandonada por mi madre (secuestrada y tal vez viva en ese momento); dicen los documentos, que dijeron que nadie sabía quién era mi padre (y que sin esas mentiritas, no hubiese sido posible). Decían que necesitaba los documentos para ir a la escuela. Decían que necesitaba documentos para “ser alguien”.

29 de marzo de 2011

Truncada


(Del lat. truncāre).
1. tr. Cortar una parte a algo.
2. tr. Dejar incompleto el sentido de lo que se escribe o lee, u omitir frases o pasajes de un texto.
3. tr. Interrumpir una acción o una obra, dejándola incompleta.
4. tr. Quitar a alguien las ilusiones o esperanzas. U. t. c. prnl.
5. tr. p. us. Cortar la cabeza al cuerpo del hombre o de un animal.

Regalos


La tía Beatriz, hermana de mi papá, durante años guardó regalos que fue comprando para mis cumpleaños, navidades, reyes, etc. Por cada regalo que compró para sus nietos, compró uno también para mí y se fueron acumulando en los altos de los roperos. Desde que la adopción no los volvieron a dejar que me vieran, ni a la tía, ni a nadie de mi familia paterna. Ninguno sabía dónde estaba, ni cuál era el nuevo nombre que yo llevaba. En una oportunidad, la tía fue a visitar a mi abuela para preguntarle por mí y pedirle, por favor, un contacto que una y otra vez le negaban, prometiéndole siempre, que tal vez, más adelante. Había llevado una bolsa enorme con regalos y pedía que, al menos, me los hiciera llegar. La abuela le dijo que eso no era posible, porque la familia adoptiva, tampoco a ella le permitía verme. Entonces su hermana (que era oficialmente mi abuela adoptiva, aunque mi tía no lo sabía) se paró y esquivando la mirada, hizo mutis por el foro y salió de la habitación, dejando en evidencia su incomodidad ante la mentira, aunque no quedase claro de qué se trataba exactamente. La tía se tuvo que volver con todos los regalos llorados, en el tren a Merlo y con el tiempo tuvo que ir aprendiendo a resignarse, porque el tiempo una vez que pasa, ya se ha perdido, y con los años, yo ya nunca usaría los regalos comprados para mis dos, tres, o cinco años. Beatríz siempre supo que en algún momento nos reencontraríamos, pero ¡ay! del tiempo perdido y de mis abuelos Edelma y Enrique, con quienes nunca me pude volver a ver.

Abuela Edelma, papá y Beatríz

18 de marzo de 2011

Clan Destinos

Él estaba varias veces clandestino cuando se metió con la piba jovencita de las botas de gamuza azules, en la redacción del diario Noticias. Tenía una pareja 'estable' con otra mujer y el romance se convirtió en una clandestinidad adentro de otra. Esa segunda clandestinidad parecía poner en riesgo a la primera y por eso fue juzgado y des promovido de su rango revolucionario. Sus jefes políticos no los cuidaron, a pesar de que ella estaba embarazada, juzgaron que la relación era ilegítima y representaba una traición, un vicio burgués que podía poner en peligro toda la revolución. (Revolución moralista, sin espacio para esta familia ni este amor). Buscado, él no podía exponerse para asumir su paternidad legal. Clandestina y sola, ella ingresó al hospital, posiblemente con un nombre falso, a darme a luz. Meses más tarde y fuera de término, me anotó en el registro nacional de las personas como madre soltera, y por esas cosas (supongo) de la clandestinidad, no me asignaron ningún número que me identificara como al resto de las personas. Sin número, una beba clandestina, hija de un papá clandestino, sin vínculo legal, pero chocho y con babero. Soñando un futuro grande y luminoso. Soñando con el  día en que podríamos llevar el mismo nombre que nos identificase como parte de la misma familia. Soñando con el día en que dejaría de hacerse llamar Ortiz, Mouriño o xxx para volver a ser él mismo. Urondo, pensador, escritor, poeta, periodista, hijo de sus padres, padre de sus hijos.

Hasta que la revolución fuera hecha, nada volvería a la normalidad.

Hasta la victoria, no podríamos ser una familia de verdad.

Nunca pudieron prever lo que ocurriría ante la derrota.

6 de marzo de 2011

La lógica de los libros

"Querida Angela,

Ya de vuelta en Inglaterra te escribo por dos cosas. La primera es pedirte una dirección de mail para mandarte el texto del que te hablé (tiene una parte sobre tu blog que me gustaría que leyeras y me dijeras si hay algo que quisieras cambiar). Se publicaría en un libro de la editorial Santiago Arcos el año que viene. Gracias por eso.
Por otro lado, te quería contar que este año un amigo poeta, Eliahu Toker, que lamentablemente falleció hace poco, me envío unos cuadernitos mecanografiados y corregidos a mano de poemas de tu padre. Esto me decía Eliahu:

Querida Jordana,

Existe una lógica respecto de los libros, y es que tienen que ser de aquel/aquella que se los merece o a quien pueden serle útiles. Hay determinados libros de los que no me desprendería por ningún precio y otros que llegaron a mis manos por casualidad. Los de Urondo los compré por curiosidad en una librería de viejo, hace muchos años, cuando había unos "buquinistas" en Plaza Lavalle, yo sabía quién era Urondo y lo que había sucedido con él, y no se trataba de libros comunes sino de uno impreso primitivamente, y el otro una suerte de manuscrito, de modo que los compré y los mantuve todos estos años durmiendo entre mis libros de poesía, esperándote. Me alegró cuando tu mamá me contó de tu interés por él y recordé que tenía ese par de textos que esperaban quién los redimiera. Ya lo encontraron, de modo que son tuyos en toda su ley. Ojalá te sean de interés y utilidad. Va un cariñoso abrazo de

Eliahu.


Son dos libritos amarillentos, La Perichola y Breves. Yo no sé si las correcciones a mano son o no de tu padre, pero en todo caso esos libritos te pertenecen. Yo creo que de alguna manera, pasaron por mi para llegar a vos. De modo que, si querés, te los envío a donde me digas.
Sigo los juicios a través de tus palabras y espero con vos, como bien dijiste, qué ocurran y que sean justos.

Un abrazo
Jordana"
Pasaron unos meses, sin noticias. Los libritos estaban destinados a venir desde la casa de Jordana en Manchester, hasta la mía en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (C.a.b.a.). Pero ocurrió algo que no se si atribuírlo a un error del correo inglés o si corresponde a la lógica del libre albedrío de los libros, pero la cuestión es que en vez de a la Caba, los mandaron a Cuba ...y ahí quedaron, de paseo por la isla donde la Revolución es realidad, hasta que Jordana los pudo rastrear y logró que se los mandasen de vuelta a su casa. En el reenvío, donde antes decía "Cuba", ahora escribió bien clarito ARGENTINA y esta vez si, llegaron.

Uno de los libros es La Perichole, que fue el primer escrito importante de papá. Se trata de una copia mimeografiada, encuadernada a mano con ganchitos de abrochadora. Tiene una dedicatoria escrita de puño y en cursiva, en la que creo leer a David Stivel, aunque no estoy segura, pudo ser otro nombre parecido.
El otro librito, son en realidad unas hojitas de papel dobladas al medio, sin nada que las agarre, está escrito a máquina y por encima, con lapicera azul, tachados y corregidos los poemas que luego serían parte del libro Breves. Debajo de las tachaduras se pueden leer las versiones anteriores de los poemas, se puede compartir el proceso creativo literario, se siente a travez de su pulso la pasión, el corazón, la música que buscaba en cada frase.


¿Será que existe la lógica de los libros, como decía Eliahu? llega este regalo-tesoro a mis manos y no hay palabras agradecimiento que alcancen para retribuír la magia de lo ocurrido.

Clontextual

EsClondido   en un Rinclón de la sala   Clontigua  al Clonedor, un Clontrabajo     trata de enClontrar         su propio Clompás.     Se ha vuelto  un Clontador de notas,  ha perdido el swing.     Es Clonsabido,    que en este Clontexto     todos quieren Clonsagrarse.   Buscan dentro   de sus propios esClombros  el Clonocimiento    perdido,    pero solamente encuentran   algo Inclongruente,  Clonfuso...  InClomprensible.    Clontinuamente    caen rendidos al Clontrabando  de vidas ajenas.    Ya     no hay   Clondolencias   que sirvan de Clonsuelo, cuando se eligió el camino más fácil.    Un Cloncierto   de caras,   que se te parecían   un poco,     pero no.     (Aunque no lo clomprendas       ya no estas ahí,          te fuiste     y ahora no sos vos).   Los ojos    Clon lágrimas    de Cloncodrilos.     Las barrigas    rellenadas   a “McClombo”  de lombriz y queso.    Se van   aClonstumbrando   a las reglas,  a las rutinas.    Aspiran    llegar    a vivir     bajo Clontrato.   Vidas   sin matices    ni Clondimentos.       Siempre obligados    a   reClonciliarse     y ser     más buenos.    .Deseosos     de ser personas    Clonvencionales,   normales, invisibles.        Clonstruyen    una Clomunidad    donde es inCloncebible    ir a Clontramano.      AlClonzado  el estandarte,  van perdiendo  la Clonsciencia    sobre  si mismos..    La posibilidad       de reClonocerse    unos    a otros   va desapareciendo.     mientras se reproducen   Clompulsivamente,  como Clonejitos asustados.   Se dan   de revolClón a la fuerza,  por todos    los rinClones   y quedan    desparramadas  sus visibles Clonsecuencias,    por no usar  correctamente    los Clondones.      Los Clonentarios    siempre   a punta de lengua,  van  Clontagiando   su veneno       Buscan el error   del otro.     Como Clonistas  amarillos    del espectáculo ajeno.     Sin un Cloncepto.   Sin nada propio  que Clontar  (y todo   que esClonder).    Viven Clondicionados    a decir todo entre “Clonillas”.    A no ser      ni Clóncavos,    ni Clonvexos.   ni nada.      AClomplejados    por su inClonpetencia   afectiva.    Insignificantes.    Solos y Clonpungidos.      Con el desencanto  inClonporado   al cuerpo   influyendo   en sus Clontexturas    físicas.       La cáscara    dura, Clontracturada.     El Interior,   inClonsistente.        Lleno  de Clontradicciones     e inClontables dudas,       La identidad   en eClonsión.       Avanza   InClontrolable    un sentimiento    mezquino y desClonsiderado.       Se pierde    la Clompasión      y la Clonducta.       Se vuelven    Clonstantemente     unos      Clontra otros.       Sin Clonservar  antiguos códigos    de respeto    o   de Clómplicidad.      Clontribuyen      con el sistema,    sin  ya  nada     Clonstructivo   por hacer.      Perdido     todo Clontacto,.    también la percepción,      ya       no pueden       reClonfortarse    unos a otros.     Ni sueñan      con enClontrar       un amor...    InalClonzable.       Rotos    y desClonsidos,.  DesenClontados para siempre.       Clonvalecientes    de vergüenza      y pena Clontínua.      Clomplicados,   sin poder   Clompartir    la verdad.       Sin verse,  a su modo    se aClompañan,   repiten el gesto.     Sin bajar   la guardia.        Cloncentrados    en ser iguales    (al otro). Clomparándose   (con los otros).    Sin notar    la Cloncordancia    Clonstitutiva.       La misma   Clondición,      el mismo   desClontento.     El origen,      fuera de Clontexto,        guardado  en el arClón     de lo que ya no se recuerda. 

 Clontextual Performance
Teatro El excéntrico
16.05.2009

4 de marzo de 2011

2 de marzo de 2011

Filiación

A 3 años de iniciado mi juicio filiatorio, por fín, fue convocada la primera audiencia. No me quiero imaginar lo que hubiese sido con el viento en contra.
 Ser, o no ser. Esa es La cuestión.