8 de diciembre de 2008

Primero

Faltaban solo 10 días para cumplir mi primer año.
Un año no pudo medir si el tiempo que fué, era mucho o poco.
Un año era toda una vida, entonces.

Era una vida de cariño. De siestas, de canciones. De solcito.
De galletas azucaradas para mí.
Solamente un año. Casi.
Ni siquiera un año.

Había un mundo adulto fuera de la casa.
Peronistas. Montoneros. Triples As.
Gorilas. Dictadores Asesinos.
Represión. Y los primeros Desaparecidos.

Y mis papás, intelectuales y revolucionarios.
Luchando para darnos, 
(a vos y a mi)
una realidad distinta.

Nos habíamos mudado hacía poco a
la provincia de Mendoza.
Clandestinos.
(Clan-Destinos?)

Paseo en auto. Trampa.
Persecución. Balacera, intento de huida.
Recuerdos desesperados.
El olor de la última adrenalina.

Ruido.
Voces que ya no suenan como las nuestras.
Mi llanto escondido debajo de un asiento.
Trato de callar las balas invisibles.
Cierro los ojos. La primer despedida.

Bajamos del auto y mamá corre a pie conmigo en brazos.
Silencio absoluto. El pulso acelerado.
Nuestra piel. El último contacto.
Desaparecer. Sobrevivir.

Minutos. Horas. Incontables
Oigo a mamá, que llora.
Lejos ó cerca.
Después ya no la escucho.

Ya no vuelven las caras conocidas.
La inconsecuencia total.
Nada sigue su curso.
Barajar y dar de nuevo.

Otros brazos. Otros olores. Otra ropa.
Otra cama. Otro nombre. Otra vida.
Sólo ese pedacito de memoria dudosa, borroneada, inconclusa
que va perdiendo espacio.

Sus caras se van confundiendo con otras caras.
Desdibujadas hasta la incógnita.
La vida anterior se aleja con los minutos.
Va siendo reemplazada por esta otra realidad,
que lo acapara todo y que no permite bajar la guardia;
que hace dudar si lo que añoro, fué o no real.

Qué. Dónde. Cómo. Con quién. Porqué.
Parece anecdótico para todos, menos para mí.
Más o menos malo. Más o menos perverso.
Más o menos presente. Mas o menos llagado.
Más o menos aceptable.

Después me devolvieron.
Lo que quedaba de mí. Nunca a casa.
Me devolvieron pero seguí perdida.
Durante el siguiente año fui adoptada.
Terminó el pasamanos y se estableció esa realidad.

Perdido completamente el hilo de la historia.
La sensación desesperada y vacía,
se tragó de un bocado toda necesidad de búsqueda.
Se me estiraron los huesos y seguí perdida.
Fui construyendo una vida flotante,
sin dejar de estar perdida.

Fueron necesarias 2 décadas,
para empezar a volver.
Mucho o poco tiempo. Cotidiano.
Perdida de mis pérdidas.
Y otros 10 años más intentando,
recuperar lo que no está.

Feliz de tener mis penas de vuelta.
Lejos de haber llegado.

1 comentario:

Rafael dijo...

... sólo un compartir... surgió... el primero que entierra a sus antepasados es el habilis... este es el predecesor del sapiens... y como buen predecesor ya tiene ese detalle que le da el nombre al siguiente: ya sabe... por eso conoce la angustia de la no respuesta a ciertas preguntas... por eso el ritual creo... que es como abrirse a un canal por medio del cual aparezcan quizá por intuición o divinidad las respuestas que al fin nos asienten. un abrazo. hasta luego.