4 de septiembre de 2010

Adiós

Se me viene a la cabeza la imagen de sus labios temblando detrás del vidrio de la puerta de entrada, la noche que vino a llevarse la caja con las fotos de La Familia (ya sin mis fotos adentro, vacía de mí).
Tenía miedo en la boca y esperanza en los ojos, que sonreían antes de tiempo. Hizo un mueca que parecía decir "Hola!", pero no dijo nada. La empujé un poco hacia atrás con la caja de sus fotos, marcándole una distancia, un límite. No habría abrazo, ni beso, ni vuelta atrás.
Todvía no quiero, ni puedo escribir sobre lo que quedó al otro lado de esa puerta.
Solamente el labio, temblando en la memoria.

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