10 de abril de 2011

Hasta que choque china con áfrica, te voy a preguntar.

Cuando pedía ir al cementerio para visitar la tumba de mis padres, me decían que no se podía.  Me explicaban que cuando tuvimos el (ejém) 'accidente' en el que ellos murieron, estábamos en otro lugar, que quedaba lejos, y que ellos quedaron enterrados allá, en ese lugar llamado Mendoza. Muy lejos. Había que viajar mucho, muuchísiiiiimooo para llegar, pero se podía. Había que planearlo, con tiempo, tal vez, algún verano, cambiando el mar por la piedra.
Prometieron que, alguna vez, iríamos.
Sabían que era imposible.



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Todavía no encuentro ninguna piedad en las mentiras.
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9 comentarios:

Estar latiendo dijo...

Es verdad, y es tan verdadero como que te ata y como que la verdad te hace libre. Tal vez, pienso, el problema radique en que no deberían de existir hechos que "deban" ocultarse y mentir para no asumirlos... La mentira es la consecuencia de la culpa de quienes realizan esos hechos por ocultar, ¿no? No sé...
Conjeturas.
Intenso texto:

Ju

Anónimo dijo...

Ángela, noté el cambio, desde hace unos varios días atrás, en tu firma del blog...me pareció que fue un paso importantísimo.
Por otra parte, y ahora que lo decís, la palabra "accidente" era la más usada en esos días para decir hablar de la "caída" de algún familiar o compañero. El "hospital", por supuesto, era el centrode detención...es muy difícil para un niño que le nombren las cosas como no son, y creo que, de un lado y del otro, a los niños se nombraban las cosas como no eran. Abrazo,
Daniela

Anónimo dijo...

Angela,de muchas cosas recién se está hablando hace unos pocos años. Nadie sabía (y menos se hablaba) cuál había sido el destino de las personas a las que no se veía más. Videla fue quien usó la palabra desaparecidos.Si ni los adultos lo sabían y menos lo podían entender,¿qué decirle a una criatura? Es muy fácil ahora , que se saben tantas cosas,reclamar y "doctorarse" en corrección.
Andrea

Angela Urondo Raboy dijo...

¿Asique es muy fácil escribir sobre esto, ahora? Mirá vos.
Para mi, no es nada fácil.
Por eso escribo. Para definir lo que siento con mis propias palabras.
Este no es un espacio de debate, no es necesario el consenso de los lectores, ni tampoco interesa la aceptación, o la valoración, ni nada, más que dejar marcado en la historia, mi propio y limitado punto de vista.

Lo que es verdaderamente fácil es venir a hablar desde el anonimato sobre lo absolutamente ajeno. Por si no se entiende : Los de afuera son de palo.

Anónimo dijo...

Andrea: llamativo..."nadie sabía...y menos se hablaba"...es la frase exacta que demuestra que la dictadura fue cívico militar. Que "vos" no supieras, no quisieras, no pudieras (y uso los verbos más livianos, como podrás ver) no significa que "nadie" se moviera para saber, para encontrar, para explicar. Mas alla de que una gran cantidad de gente eligiera tu postura...
Ángela está hablando desde sus pedacitos que está tratando de reconstruir, y yo al menos estoy dispuesta a escucharla, y respeto, creo que tus comentarios son agresivos en esta instancia, digo por si no te diste cuenta (aunque lamentablemente creo que sí te das cuenta, que sí sabés, que sí hablás...). Tu problemática personal desarrollala en otro blog ¿qué te parece? ¡o resulta que ahora sí te resulta sencillo saber, hablar, preguntar, al menos dentro de este blog que -por ahora. Ángela mantiene abierto? ojo con las banalizaciones, acá no hay nada sencillo para nadie, y lo que Ángela está teniendo es mucho más coraje del que hubierámos tenido muchos otros en su lugar.
Vaya mi apoyo y cariño para ella,
Daniela

Anónimo dijo...

Daniela, creo que no entendiste. Al decir "nadie sabía ni se hablaba", me refiero a que no se sabía el destino de los "desaparecidos", según dijo Videla.Quienes hablábamos lo hacíamos en grupos pequeños.Las únicas que se atrevieron abiertamente fueron las madres, quienes también tuvieron sus diferencias y se separaron.Recién desde hace unos años el tema es público, se habla y lo principla,se JUZGA a los asesinos.
No entiendo porqué confrontan constantemente, con el dedo acusador para cualquier lado. Se nota que son demasiado jovenes y prejuiciosas.Es lamentable.
Andrea

Angela Urondo Raboy dijo...

"Andrea" en vez de contestarle a mis lectores contestame a mi, que es conmigo la cosa.
¿Quién sos para querer venir a bajar línea sobre lo que me pasó?
(Yo se muy bien).
¿Quien viene queriendo doctorarse en lo AJENO?
(Lo tuyo no me conmueve)
Hasta nunca "Andrea".
...
Comprendo la insistencia, pero acá el problema, no son los deditos acusadores, sino los CULOS SUCIOS.
(¡Salta Vioeta! que a nadie importa).

Pasando en claro: otra vez, aparece alguien misterioso, con anónimo dedito en alto, irritada, comprometida, evidentemente afectada emocionalmente por mi punto de vista, diciendo lo mismo que alguien dijo algún tiempo atrás con otro nombre...y no soy tan tonta, me doy cuenta, y entiendo, que siga ahí, enfermiza, monitoreéndome obsesiva desde la soledad enquistada de esa forma de ver las cosas: descomprometida y desamoradamente. Asi es.
Entiendo, que no pueda dejar de leerme, y de opinar sobre lo que nunca le perteneció: Yo, y mi vida.

HERNAN dijo...

Es cierto lo que decís; es muy difícil ver la mentira como una forma de piedad... En realidad, vos decís que no encontrás ninguna piedad, y creo que entiendo lo que decís.

A mi, me dijeron que mi tío "se fue a México". A mi prima, su hija, creo que cuando tuvo cierta comprensión del hecho (tenía 6 meses cuando desapareció Osvaldo, mi tío), le dijeron la verdad, o al menos todo lo que le pudo decir mi tía. Y ella siempre supo la historia de su padre.

Como te conté en otro comentario, el año pasado lo encontraron a Osvaldo en un cementerio en Ciudad Evita.

A mi, como era un bocón y contaba todo, me dijeron eso, quizás por miedo a que contara algo... No los justifico, pero mis padres, eso sí, habían sido educados en el ocultamiento de casi todo... y así salí yo... con enormes dificultades para expresarme con lo que amo: la música. Pero dentro de sus limitaciones, cuando se les fue el miedo, me dijeron a los 11 años, luego de la guerra de Malvinas, quee había pasado con Osvaldo.

Por eso, no acepto la mentira, sino que los adultos deben, creo, hacer un esfuerzo para que los niños puedan comprender la verdad.

Seguí adelante, a pesar de todo.

Hay un libro que quizás puedas leer sobre lo que estás haciendo vos, como decís, de a pedacitos... "La construcción de uno mismo", de Michel Onfray.

Espero que sigas escribiendo, pues es muy bello leer las palabras de tu blog.

Gracias.

Angela Urondo Raboy dijo...

Gracias por el libro recomendado, me lo anoto :) abrazos